No sé, esta novela es mi orgullo, en poco tiempo ha alcanzado a llegar hasta los 13,8K de lecturas en Wattpad, ¿no es increíble?
Para los que se pasan por aquí, les dejo la sinopsis y el primer capítulo de la novela. Espero les guste.
Relatos de un secuestro
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| Portada no oficial |
Sinopsis:
Todo era tranquilo en mi vida. No era monótono cuando estaba con mi familia o amigos. Era la chica alegre que expresaba todo lo que sentía sin importarle lo que piensen los demás. Me gustaba estudiar para alcanzar mis sueños, me esforzaba para ser el orgullo de mi padre. Todo cambió un día. Todas mis ilusiones se desvanecieron como el humo.
Cada día se vuelve lo mismo.
Él viene y se va. ¿Yo? solo intento seguir manteniendo mi cordura. Quiero volver a mi antigua vida, pero sé que no podré por muchos motivos.
No sé cuánto tiempo llevo sin ver la luz del sol o el cielo iluminado por millones de estrellas. No sé qué día es hoy.
No sé muchas cosas y prefiero que sea así.
Lo único que pido es que esta pesadilla termine.
Capítulo 1
Día 1
Comenzaré con "Día 1" ya que es el primer día en el que me animo a escribir lo que sucede a mi alrededor. Esta no es lo que yo llamaría un "Diario íntimo" donde supuestamente escribiría sobre mis amigas, familia y un posible novio que no haga mis días tan monótonos.
No, este sería un libro de relatos, en los que escribiré todo el calvario que me hacen pasar. Ha decir verdad, casi me tratan decentemente, quizás sea porque al parecer soy la "favorita" de Axel, el supuestamente jefe de este lugar.
Desde que llegué me ha tratado normal, ni muy amable ni muy violento, pero he visto cómo tratan a las otras chicas y agradezco que Axel tenga misericordia de mí. Se han de preguntar el por qué no he perdido la cordura, pues bien, ya me he hecho a la idea de que nunca me iré de este lugar y si alguna vez logro salir será dentro de un féretro. Esa idea no me agrada pero es lo que hay.
Antes, mi vida era la típica vida de la chica que no llama la atención de nadie. Tenía amigos con lo que no era muy habladora, tenía a mis hermanos y hermanastros con los que no pasaba momentos armoniosos, una madrastra con la que muy pocas veces estaba en paz y mi padre, con el que nunca hablaba de mis sentimientos y de lo que rondaba mi cabeza. Lo perdí todo por un estúpido impulso de mi parte.
Nunca debí escaparme de casa después de la pelea con mi padre. Ya saben, por la típica discusión de: "Mientras vivas bajo mi techo harás lo que yo te diga", pues bien, eso sucedió. Cada noche en esta habitación dejo que las lágrimas se desborden de mis ojos para así poder mantener el dolor a un nivel de tolerancia.
Axel siempre viene a verme y no sé por qué lo hace. Sus ojos marrones me miran detenidamente hasta que me ordena que vaya a la cama y trate de dormir, cosa que no hago por temor a que me tome por su propio placer. Porque eso fue lo primero que hizo al traerme a este lugar. Estuve amarrada y vulnerable hasta que terminó. Durante ese rato no pude emitir palabra alguna, tenía miedo a que algo peor que una violación me fuese a pasar. Pero Axel me tomaba cuando quería mientras no estuviese dormida y nunca iba con tanta violencia como para hacerme algo de daño del que más allá está de la violación.
El mismísimo infierno se ha convertido en mi vida y no me imagino lo que ha de ser para las otras. De seguro algunas cosas están al desarrollo de la imaginación del que está leyendo esto. Algunos datos que no he escrito. Mi nombre era Katherine, el que ahora uso es el de Amelia, mi edad es de veintitrés años ahora. Mi ciudad de origen no la mencionaré, eso quiero que quede solo para mí y los que me separaron de mi mundo.
Ciertas cosas estarán solo en mi mente y se quedarán ahí.
Antes de escribir, me levanté al escuchar unos gritos de dolor proveniente de la habitación contigua a la mía. No sé exactamente lo que pasa para que aquellas muchachas gritasen tan fuerte como si hubiesen visto al mismísimo diablo. Es como si les estuvieran arrancando la piel....
Las ventanas de esta habitación están cerradas con bloques de cemento evitando que pueda saber si aún es de día o de noche. Ya hace mucho que no veo una noche estrellada o si quiera a la luna. La única manera de saber el horario era cuando traían la comida, tres comidas al día y siempre era con lo indispensable. No hay televisión, ni radio para saber lo que sucede en el mundo exterior. Algunas noches, cuando Axel se quedaba conmigo, me contaba ciertas cosas interesantes de lo que sucedía o a veces me hablaba de alguna película que se haya estrenado, decidiendo que la veríamos, eso sí, en su habitación.
Un lugar mucho más espacioso que el mío, con equipos de sonido, computadoras, mini bar, Nintendo, televisor anclado a la pared. Yo veía la película porque era lo más entretenido que había y lo único que me mantenía transportada a otro lugar.
Lo malo; siempre terminaba dormida y despertaba en mi habitación como si nada. Me he puesto a pensar que posiblemente esto debe tratarse de ese síndrome de Estocolmo, pero la cosa es que yo no siento nada por Axel.
Las demás dicen que Axel me tiene de mascota personal y eso está muy cercano a la realidad.
Deseo tanto que esta sea una pesadilla y al despertarme sabría que nada de lo que está sucediendo es real, pero desgraciadamente es muy real.
*
Amelia suelta el bolígrafo negro encima del escritorio para poder secarse las lágrimas traicioneras. Su cabello negro le cae sobre su hombro como siempre lo llevaba. En ese momento se escucharon unos pasos muy familiares y la joven tomó el diario y el bolígrafo y los escondió bajo el colchón, acostándose debajo de las sábanas aparentando que estaba dormida.
La puerta de la habitación se abrió dando paso a un hombre de veintiséis años de edad, alto y de piel bronceada, musculoso sin exagerar, con ojos marrones y cabello del mismo color. Había sido un día molesto para Axel después de lo ocurrido con la chica de al lado. Uno de sus hombres se propasó hasta el punto de desgarrarle la vagina a la muchacha. A diferencia de él, los demás eran más bien como animales. Sus días siempre son los mismo, llenos de problemas pero siempre está la dulce e inocente de Amelia para mejorar su día.
Sus ojos se posaron en el cuerpo de Amelia tendido bajo las sábanas y sin poder evitarlo, se acercó hasta sentarse al lado de la joven.
La expectativa y el miedo la mantenían quieta en el lugar cuando sintió que el cuerpo de Axel se situó junto al suyo. Su pulso se aceleró cuando él recorre su mejilla con sus nudillos y perfilando sus labios con su pulgar.
—Sé que no estás dormida, dulce Amelia.
La muchacha se estremeció notablemente ante las palabras de su captor. Su pulso seguía acelerado cuando el cuerpo del hombre se posicionó sobre la de ella haciendo que quedara de espaldas y a merced de lo que pida.
—Necesito que te quedes callada, como siempre lo has hecho, ¿está bien? —dice sin esperar alguna contestación, él tenía un objetivo y como cualquier otro, tenía que cumplirlo.
Las manos de él comienzan a recorrer con avidez y destreza el cuerpo de la joven, despojándolo de la ropa que llevaba; Amelia no decía nada y se limitaba a mantener su compostura y no terminar llorando y gritando.
Aunque Axel sabía que lo que hacía era para beneficio propio, siempre tuvo cuidado de que ella también sintiera algo de placer que él proporcionaba. El rostro de Amelia era la personificación de la indiferencia, el rostro de un ángel de mármol desprovisto de emociones.
Pronto, Axel poseyó a Amelia hasta que toda su tensión se fue por el simple hecho de conectarse con la mujer, dejando que el peso de tantos problemas se esfumaran con los sutiles gemidos femeninos.